Con el boom de los productos naturales, han aparecido múltiples términos asociados, como ecológico, biológico, orgánico, sostenible, etc. que han complicado un terrerno que, ya de por sí, era pantanoso. Recibimos muchos mensajes en cuanto al origen del producto que se decide comprar, pero la mayoría de las veces desconocemos realmente el alcance de cada objetivo.
¿Por qué es importante la certificación?
Con el fin de aportar información al consumidor y facilitar el proceso de compra, aparecieron difrerentes organismos cuya misión es constatar que el productos que se vende es como “ecológico”, “orgánico” o “bio” es efectivamente tal. No poseer una certificación no conlleva menor calidad, pero poseerla sí asegura el cumplimiento de unos estándares de exigencia durante la producción del producto frente al resto de similar categoría.
En el caso de los cosméticos, cuando observamos en su etiquetado que poseen un determinado certificado, de un golpe de vista, sabemos que no se han probado en animales, no contienen silicona, parafinas o materias primas derivadas de animales, su proceso de producción ha sido respetuoso con el medio ambiente, etc.
ECOCERT – La más prestigiosa y conocida certificación
Pionera en el sector y de origen francés, la certificación Ecocert es de la más prestigiosas, dada su independencia frente a la industria cosmética. Desde 2003 acredita que los cosméticos con su sello cumplen con los más exigentes criterios del mercado.
- Un 95% de su composición final son ingredientes naturales.
- No contienen transgénicos, parabenos, fenoxietanol, ingredientes de origen petroquímico o sintética.
- Su producto final no han sido probado en animales.
- El proceso de producción es controlado: gestión de la energía, sistema de calidad global, transporte, higiene, sus envasados y embalajes son biodegradables o reciclables (incluidos los secundarios), etc.
- El etiquetado debe ser claro y transparente para el usuario.
