La importancia de proteger nuestra piel del sol y dispensarle una hidratación mayor ante las altas temperaturas veraniegas. Para aquellas personas que viven en zonas de interior y que no pueden ir a la playa, una de las formas más placenteras y saludables de refrescarnos es darnos un chapuzón en la piscina.

Nadar es además un excelente ejercicio físico para mantenerse en forma, aliviar tensiones musculares, mejorar la circulación de la sangre, etc. Desde luego, en la época del año en la que más se disfruta es en verano. Sin embargo, no todo son ventajas. Si acudimos de forma asidua a la piscina nuestra epidermis puede resentirse, volverse áspera, hipersensible o, incluso, si no somos cuidadosas, contraer algún tipo de infección. Este artículo explica cómo debes cuidar tu piel si eres nadadora o acudes con frecuencia a la piscina. Presta atención a estos consejos y disfruta sin problemas de tus baños.

1) Piel seca

El cloro que se utiliza para desinfectar el agua de las piscinas, reseca la epidermis en exceso, privándola de parte de sus aceites naturales. Esta condición puede agravarse por la acción de otros agentes externos como el sol (si la piscina es al aire libre).
Las pieles sensibles suelen ser las más afectadas. Algunos de los síntomas más frecuentes que se producen por el contacto contínuo con el cloro son picores, sensación de sequedad y tirantez en nuestro cutis o descamación (xerosis del nadador).
Pasar largos períodos en el agua y después tomar duchas calientes empeora la situación ya que se evapora parte de la humedad natural de la piel, deshidratándose. La solución pasa por asegurarnos que nuestra epidermis recibirá humectación adicional. Puedes utilizar para ello cremaslociones o aceites corporales después del baño (Loción Corporal Argán Saluvital, Spray Mousse Caléndula Saluvital, Loción Corporal Extracto de Uva Saluvital…) Ten en cuenta tu tipo de piel para elegir el producto más adecuado. Si es grasa o con tendencia al acné, te recomendamos usar cosméticos de base no-oleosa para no obstruir los poros. Si tienes un problema dermatológico serio como dermatitis u erupciones, debes consultar tu caso con un médico especialista y dejar de nadar durante algún tiempo ya que algunas afecciones de la piel pueden agravarse en la piscina.
Sigue la siguiente rutina y disfruta de tus chapuzones veraniegos sin renunciar a la suavidad de tu piel:
* Ducha previa: antes de entrar a la piscina es imprescindible ducharse para retirar la suciedad y el sudor corporal que podrían mezclarse con el agua. En todas las piscinas públicas encontrarás duchas destinadas a este fin.

* Protección solar durante el baño: si la piscina es al aire libre, debes extremar la protección solar con un bronceador resistente al agua. El agua refleja parte de los rayos del sol triplicando su alcance. Gracias a este sencillo gesto prevendrás la aparición de manchas solares, quemaduras o melanomas.
* Retirar el cloro: la mejor forma de hacerlo es tomando una ducha de agua tibia después de nuestras inmersiones (el agua fría no elimina el cloro y los baños prolongados con agua caliente pueden deshidratarla en exceso). Utiliza un gel nutritivo de fórmula líquida o cremosa, especial para pieles secas.
Una vez a la semana es recomendable también que realices una exfoliación con guante de crin o un gel de baño de textura granulada. De este modo, eliminaremos las células muertas y cualquier residuo de cloro que pudiese quedar adherido a la piel. Con todo, conviene no abusar de las exfoliaciones ya que sensibilizan la piel dejándola más desprotegida contra el sol.
* Hidratar: una vez que termines de ducharte, seca tu piel a conciencia y extiende un producto hidratante según tu tipo de piel sobre rostro y cuerpo. Puedes usar fórmulas en leche o crema aunque te recomendamos elegir un producto de consistencia untosa para el cuerpo y una crema hidratante para el cuidado facial, ligera y con pantalla solar en tu cutis. Esta es, sin duda, la mejor forma de evitar que nuestra piel se reseque o se agrieta por la acción corrosiva del cloro.

2) Hongos, tiñas e infecciones

Uno de los problemas dermatológicos más comunes que pueden darse al acudir a la piscina es el contagio por hongos.
Por lo general, las infecciones micóticas o fúngicas más frecuentes se dan en los pies. La onicomisosis es un tipo de infección muy habitual en las zonas de baño húmedas que, si no han sido debidamente desinfectadas o si no tomamos medidas, pueden causar la proliferación de gérmenes en la uña del pie. Lo más efectivo es prevenirlas extremando las medidas de higiene personal con el uso de chancletas, evitando el intercambio de toallas y usando productos naturales para evitarlo y/o prevenirlo (Champú & Gel de Árbol de Té Saluvital, Aceite de Árbol de Té Saluvital).
Si los dermatofitos son los microorganismos que suelen contagiarse a la piel, las uñas y el cuero cabelludo, otras partes del cuerpo también pueden verse afectadas por el contacto con otro tipo de hongos: las levaduras. Atacan principalmente a las mucosas como la boca o la zona vulvo-vaginal. La Candida albicans, por ejemplo, provoca aftas bucales o llagas blancas en la boca. Algunas veces pueden proliferarse también en nuestras partes íntimas causando secrecciones anormales y dolor a la hora de orinar.
La tiña del cuerpo o herpes circinado se produce por contagio de animales como perros, gatos o roedores, y puede proliferarse en las aguas de la piscina si ésta no cumple con las medidas higiénico-sanitarias que se requieren. Suele manifestarse como una eczema de color rosáceo, con picor o descamación. Una vez más, para prevenirla se aconseja ducharse siempre antes y después de salir de la piscina y evitar el intercambio de toallas o bañadores.
Si sospechas que sufres cualquier tipo de infección, debes consultarlo cuanto antes con tu médico y dejar la natación por un tiempo. Los tratamientos más comunes son los llamados azólicos que se administran una vez al día sobre la zona afectada, aunque si la infección es interna pueden preescribirse también medicamentos por vía oral, dependiendo del diagnóstico de tu especialista.
http://www.somosbellas.com/2012/05/29/cuida-tu-piel-si-vas-la-piscina/


Cambios en los hábitos alimenticios a los 30, 40, 50 y 60

Nuestros hábitos alimenticios cambian según vamos cumpliendo años, ya que se van adaptando a las necesidades de cada edad. Debemos ser conscientes de ellos para no ganar o perder peso en exceso.
En cada etapa de la vida, nuestro organismo pasa por una serie de alteraciones y tenemos que saber lidiar con cada una de ellas. Una de las alteraciones más conocidas son los hábitos alimenticios que comienzan a aparecer o cambiar. Estos son el resultado de una compleja combinación de hormonas, privación del sueño, estrés o algún cambio en tus costumbres diarias.
Estas acciones no son nada fáciles de evitar; sin embargo, te mostramos a continuación algunos cambios en tu apetito que se presentan década tras década. Ya verás que no eres la única que experimenta estos ajustes y que la mayoría de las veces son situaciones muy normales.Hábitos alimenticios a los 30 años

Cumplir 30 años no es un evento que pase desapercibido.
Cuando se entra en esta década hay dos casos: puedes sufrir un anhelo salvaje de comer todo lo que se te ponga enfrente o, en su defecto, no tener deseos de ingerir nada en absoluto.
La hormona de la ansiedad, el cortisol, puede influir para que te inclines a cualquiera de las dos opciones. Lo que sucede es que debido al aumento o disminución hormonal al final de tu ciclo menstrual cambia tu apetito.

Alrededor de los 35 años se suele dar un cambio en tu peso impresionante.
La pérdida de vitaminas y nutrientes pueden provocar ansiedad por comer chocolates, caramelos, alimentos dulces y salados. Si no tienes cuidado y controlas este antojo puedes ganar mucho peso y enfrentarte a una deficiencia de magnesio y calcio.
Es en este período también cuando muchas mujeres deciden concebir y, para satisfacer sus ansias de la edad, comen doble.
Realmente no es necesario este sustento adicional para el beneficio del bebé. Que tu embarazo no sea excusa para comer más, lo importante en este caso es comer saludable con alimentos ricos en calcio, hierro y vitaminas.

Tu cuerpo por sí solo se encargará de mantener fuerte a tu bebé.

A los 40 años

Cuando se llega a los 40 años se experimentan muchos cambios, no solo psicológicos, sino también físicos. Debes ser consciente de que no es lógico esperar tener el mismo peso que a los 20 años.
Tienes que aceptar que, por muchas dietas que hagas, lo necesario es comer más verduras, hortalizas y frutas, tomar leche y, por muy llamativa que nos resulte, dejar de consumir la comida chatarra.
En esta década somos más propensas a los problemas de digestión y nuestro apetito aumenta considerablemente.
La resistencia a la insulina puede desarrollarse también en esa época. Cuando tu cuerpo no segrega suficiente insulina, el azúcar puede aumentar en tu sangre en lugar de almacenarse en las células.
Cuando las células no reciben el nivel de azúcar que les corresponde, gastan la energía de tu cuerpo, que trae como consecuencia el cambio en tus hábitos alimenticios, especialmente el de consumir carbohidratos.

A los 50 años
Algunas mujeres se hunden en sus niveles de estrógenos debido a la menopausia, que llega entre los 50 y 51 años aproximadamente. Esto da origen a la ansiedad por consumir más carbohidratos y azúcar como si fueras resistente a la insulina.

Por este motivo no es raro que muchas mujeres lleguen a esta edad y comiencen a subir de peso sin control. Sin embargo, esto no es del todo negativo, ya que se convierte en una especie de instrumento de protección o un mecanismo de defensa natural ante la fragilidad en los huesos y músculos.
Es decir, la grasa puede protegerte de caídas o golpes que serían realmente perjudiciales en esta edad. Nosotros te recomendamos que elijas el camino más sano: dieta balanceada y aumento de alimentos ricos en calcio. Aunque la grasa puede proteger tus huesos también afecta tu salud.

A los 60 años

A pesar de los que puedas haber escuchado, tu estómago no se encoge con la edad, aunque puede haber cambios en la elasticidad de tu intestino que suceden junto al envejecimiento. Esto sucede porque tu aparato digestivo, por error, le dice al cerebro que ya comiste suficiente, cuando en realidad no es así. Debido a esto, notarás cambios en tus hábitos alimenticios que te harán comer menos que antes.
En el caso de que estés en esta edad, cuidar de tu peso es fundamental. Si tienes exceso de kilos, tienes mayor riesgo de caídas, estancias en el hospital e incluso la muerte. Si estás por debajo de tu peso o bajas de peso rápidamente puede ser señal de alguna dolencia patológica. Vigila que los cambios de los hábitos alimenticios no sean excesivos.
Es importante comprender los efectos de la edad en el tracto gastrointestinal, pues estos cambios pueden afectar la necesidad nutricional a medida que avanza el tiempo. El cuerpo del ser humano tiende a volverse más propenso a desarrollar grasa abdominal conforme cumple más edad. Se comienza a perder capacidad aeróbica así como cardiovascular.

Después de los 35 años la persona con vida sedentaria y con alimentación poco nutritiva empieza a debilitarse. Por ello, es fundamental que seas consciente de los hábitos alimenticios que se liberan con la edad, para que puedas tomar la precauciones pertinentes.

http://mejorconsalud.com/cambios-los-habitos-alimenticios-los-30-40-50-60/


Los piojos son esos parásitos minúsculos que se contagian fácilmente en la cabeza, sobre todo, en la de los más pequeños y los cuales provocan un fuerte picor en el cuero cabelludo.

Una de las soluciones más efectivas para luchar contra ellos es el uso de productos naturales efectivos para este cometido y que no resecan la piel.
Se recomienda el Aceite de Árbol de Té, un producto natural muy apreciado en la cosmética capilar debido a que se regula  la actividad de las glándulas sebáceas, algo ideal para cabellos grasos, ayuda a combatir la caspa y a combatir el picor causado por estos insectos. Conocido por sus propiedades antifúngicas, antibacterianas y preventivas en pediculosis. Al aplicar el aceite sobre el cabello, consigue que las liendres se desprendan del pelo, facilitando la extracción con una liendrera.

En Saluvital queremos ayudar tanto a los más peques que sufren de tener piojos como a los adultos. Por ello, os recomendamos dos de nuestros productos según sus necesidades; Aceite de Árbol de Té y Champú-Gel Aceite de Árbol de Té.
Hay personas que optan por echar varias gotas de aceite de árbol de té en el champú o suavizante y otras que prefieren un producto que contenga árbol de té como el 2 en 1 de Saluvital. Champú y gel en un solo producto. Mucho más cómodo para la mama del peque y para aquellas personas que van a gimnasios, pisicinas…y se contagian de hongos, o padecen de uñeros, caspa, picores de insectos


Llega la época de sol, cloro de la piscina, mar, viajes, cambios de alimentación, dormir tarde… Todo ello afecta al estado de nuestra piel, provocando que la dermis se deshidrate más rápido y que la sudoración aumente la humedad. Asi que… hay que ponerse manos a la obra y no bajar la guardia.

Much@ estabais deseando que llegara el verano para poder tomar el sol y lucir la piel mas morena, pero, hay que saber que el sol igual que nos da, nos quita. Es decir, nos aporta color a nuestra piel pero a la vez hay que ser conscientes de que es uno de los mayores riesgos para nuestra piel, ya que, nos puede provocar; manchas, sequedad, problemas en la piel como melanomas, etc.
Es muy importante llevar una rutina de belleza constante. Saluvital recomienda unos consejillos para cuidar y proteger tu piel:

1. Tener la piel limpia, usando productos suaves que no alteren ni irrten la piel y que a su vez eliminen grasa y suciedad acumulados (Champú-gel Aceite Árbol de Té)

2. Llevar una correcta hidratación. Se recomienda beber aproximadamente 2 litros de agua diarios así como tomar frutas con alto contenido en agua.

3. Protección solar, imprescindible. Por lo que hay que aplicarselo cada cierto tiempo en abundancia y por todo el cuerpo y aplicar de mayor protección en cara, cuello, escote y manos. Si vas a la playa o a la piscina, 15-20 minutos antes aplicas la protección en abundancia por todo el cuerpo y cada poco tiempo repites la acción.

4. El cuidado de los pies. Algo muy importante y que no prestamos atención. En esta época estamos expuestos a que nuestros pies sufran de infecciones como sequedad (Crema especial zonas castigadas para codos, rodillas y talones Saluvital), hongos (Aceite Árbol de Té Saluvital)… debido a factores como el calor y la humedad y sobre todo el hábito de caminar descalzos en lugares públicos como las piscinas, vestuarios, etc.

5. Por último, es muy importante hidratar contantemente la piel de cara ( Crema Facial con Extracto de Uva Saluvital, Crema Facial de Té Verde) y cuerpo ( Loción Corporal con Extracto de Uva Saluvital, Spray-Mousse Caléndula) Lo ideal es usa una hidratante refrescante, que permita recuperar la humedad perdida y evite el envejecimiento de la piel.

¡Que paséis un feliz día!


El viernes os presentamos el nuevo producto para codos, rodillas y talones a base de Manteca de Karité. Hoy os mostramos las causas de tener estas zonas agrietadas y consejos para evitarlo.

Causas de los talones agrietados

Son varios los factores que influyen en el agrietamiento de los talones, destacamos:

  • Usar un calzado incorrecto.
  • Sequedad y debilitamiento de la piel.
  • Caminar descalzos.
  • Estar muchas horas de pie.
  • Exposición al sol y al aire.
  • Falta de ácidos grasos.

 

 Consejos para evitar los talones agrietados

Si queremos evitar los talones agrietados debemos prestar a nuestros pies, diariamente, toda la atención que se merecen.
Si seguimos estos consejos nuestros talones se verán libres de grietas.

  • Hidratar los talones todos los días, sobre todo si se tiene la piel seca.
  • Intentar no estar demasiado tiempo de pie.
  • Evitar el sobrepeso, pues este aumenta la presión sobre los talones y puede ocasionar la aparición de las grietas.
  • Seguir una dieta rica en vitaminas, minerales y ácidos grasos (aceite de onagra, borraja, sésamo, etc)
  • Mantener una buena higiene para evitar la aparición de infecciones.
  • Evitar el uso del calzado abierto en la parte baja, pues la grasa del talón se expande hacia los lados y pueden aparecer las grietas.
  • Usar la piedra pómez después de lavarlos para eliminar la piel seca.

Remedios naturales para tratar los talones agrietados

 

Para el cuidado de los talones agrietados también podemos echar mano de los remedios naturales que ya eran usados por nuestras abuelas.

  • El plátano: triturar un plátano bien maduro y aplicar sobre los talones. Dejar que actúe durante 15 minutos y eliminar con agua tibia.
  • El limón: exprimir un limón y aplicar, con un paño, sobre los talones dejando actuar por espacio de 10 minutos. Hidrata los talones y ayuda a cicatrizar y desinfectar las grietas.
  • Manteca de karite: debemos untar la zona afectada por las grietas con la manteca de karite, vendaremos y colocaremos un calcetín de algodón. Debemos dejarlo actuar durante toda la noche. Por la mañana lavaremos los pies con agua fría.
  • Glicerina: mezclar glicerina con agua de rosas y aplicar sobre la zona, retirar después de 15 minutos.

 

Si a pesar de poner en práctica estos remedios naturales seguimos teniendo los talones agrietados es conveniente que consultemos con el especialista para estar seguras de que no se trata de otro problema de mayor seriedad.