Aceite de Rosa Mosqueta ¿Para qué sirve?
El aceite de rosa mosqueta es un auténtico tesoro en el reino de la belleza, y especialmente para la piel del rostro. Sus increíbles propiedades antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos esenciales trabajan en perfecta armonía para brindarle a tu piel una experiencia de cuidado inigualable. Desde su capacidad para regenerar y rejuvenecer la piel hasta su habilidad para combatir los signos del envejecimiento, este excepcional aceite ofrece una multitud de beneficios para una piel radiante y saludable.
¿Qué es la rosa mosqueta?
Pertenece a la familia de las rosas. Es un arbusto silvestre llamado Rosa Eglanteria, que crece en Europa (especialmente en Reino Unido) y en la parte sur de la Cordillera de los Andes (Chile y Argentina), principalmente. El aceite que utilizamos en cosmética se extrae de sus semillas realizando una presión en frío. Casi un 80% del aceite son ácidos grasos esenciales, que son los responsables de su gran capacidad regeneradora.
¿Cómo usar el aceite de rosa mosqueta en el rostro?
La clave para notar los beneficios del aceite de rosa mosqueta es ser constante en su aplicación. Se puede aplicar dos veces al día – mañana y noche – o solo en la rutina de cuidados faciales del final del día.
- Primero, limpia tu piel como sueles hacer, con agua micelar o aceite limpiador, y retira con un algodón.
- Sobre la piel limpia, aplica una pequeña cantidad (con unas gotitas es suficiente) y masajea suavemente hasta que se absorba por completo.
- Puedes extenderlo por toda la cara o solo en aquellas zonas que necesiten beneficiarse de sus propiedades: líneas de expresión, cicatrices, manchas…
- Si lo prefieres, puedes añadir unas gotitas a tu crema hidratante facial o corporal y aplicar a la vez.
Beneficios del aceite de rosa mosqueta
- Es un potente regenerador celular.
- Ayuda en el proceso de cicatrización y minimiza las marcas en la piel.
- Suaviza las manchas de la piel.
- Atenúa las arrugas.
- Reduce las marcas de acné.
- Previene y atenúa las estrías.
- Estimula la circulación sanguínea.
- Nutre en profundidad.
- Favorece la uniformidad del tono de la piel.
- Tonifica las pieles cansadas.
- Tensa e hidrata la epidermis.
