El sueño es uno de los mejores tratamientos de belleza que existen. Durante el día la piel trabaja para protegerse del sol, del viento, de la contaminación y del estrés. Pero al llegar la noche es su turno para descansar y regenerarse.
Durante la noche se activa la microcirculación y el drenaje, favoreciendo la eliminación de toxinas. La respiración es más lenta y profunda haciendo que la piel se oxigene más rápidamente. Por eso cuando no se duerme adecuadamente los efectos en la piel son instantáneos falta de vitalidad y luminosidad, ojeras y cutis grisáceo.
Para lucir una piel radiante dormir bien es fundamental pero además podemos ayudar a la piel con tratamientos naturales que la ayudan a regenerarse para estar resplandeciente y bonita al empezar el día.
Lo primero es hacer una limpieza adecuada que elimine las impurezas y restos de maquillaje sin irritar ni resecar. El segundo paso es aplicar un tónico que optimice la acción purificante de la leche limpiadora, refresque y ayude a conservar su elasticidad natural. Una vez limpia y tonificada la piel está preparada para recibir un tratamiento facial de noche que potencie la renovación natural de la piel y favorezca la conservación del equilibrio hidrolipídico durante la fase nocturna de regeneración, aportando nutrición, energía y elasticidad.
Para estimular las funciones naturales de la piel se recomienda aplicar la crema dando un suave masaje, sobre la cara y el cuello, utilizando sólo la cantidad que la piel pueda absorber. Si se ha aplicado demasiada, puede eliminarse suavemente el exceso de crema con un pañuelo.
Consejo:
Para potenciar el efecto nutritivo y regenerador de la crema de noche, tras su aplicación, colocar sobre el rostro una toalla humedecida con agua templada y dejar actuar unos minutos.
