El Té Verde proviene de la planta Canmellia Sinensis, se consigue recogiendo sus hojas frescas y cociendolas al vapor, manteniendo de este modo sus principales principio activos y sus propiedades antioxidantes, antiradicales y lipoliticas.

El Té Verde contiene componentes beneficiosos para nuestra piel como:

Vitamina C: encargada de disminuir la producción de melanina, ayudando a mejorar el tono de la piel. Indispensable para la formación del colágeno que ayuda a disminuir la aparición de signos de la edad y lasarrugas en general.

Vitamina E: donde se concentra su mayor acción antioxidante.

Carotenos: antioxidantes cuya función es la de acabar con los radicales libres que provocan el envejecimiento prematuro de la piel.

Los beneficios de esta planta son:

– Mejora la elasticidad de la piel.
– Ayuda a mejorar el tono de la piel y a unificarlo.
– Acción antiinflamatoria y descongestiva por lo que será muy eficaz para las personas que sufran bolsas en lo ojos.

Para un buen cuidado del rostro, recomendamos la crema única de tratamiento con extracto de Te Verde. Crema facial completa para el cuidado diario de la piel. Basada en el extracto natural de Té Verde que contiene polifenoles EGCG ampliamente conocidos por su facilidad para reducir la producción de radicales libres y reparar los daños que puedan haber causado en la piel. Sus propiedades antioxidantes e hidratantes actúan como embellecedores de la piel y alivia los efectos provocados por la exposición al sol.

Sin parabenes, sin colorantes. OIL FREE


Aunque algunos remedios naturales para la piel contengan vinagre nunca deberemos utilizarlo en estado puro, ya que puede resecarla y producirle alteraciones. En todo caso, deberemos reducirlo con agua.

La belleza de la piel puede verse afectada por una gran cantidad de factores del ambiente con los que parece imposible no entrar en contacto.
Las partículas de contaminación, los rayos UV y las sustancias que contienen algunos alimentos son solo algunas de las cosas que pueden interferir en la salud de nuestra dermis.
Por suerte, en la actualidad hay cientos de productos estéticos que sirven para prevenir y revertir los daños mientras se le aporta nutrientes esenciales para regenerarse.
No obstante, con el boom que han tenido los remedios naturales de un tiempo a estas parte, algunas personas están cometiendo graves errores al aplicarle ciertos productos que no son del todo buenos.
Teniendo en cuenta que muchos aún no saben cuáles son esos ingredientes que podrían resultar perjudiciales, a continuación compartimos los 8 más comunes.

1. Laca para el cabello
Un truco bastante común entre las personas es que el aplicar laca para el pelo en el rostro sirve para fijar bien el maquillaje y evitar que se dañe pronto.

Lo cierto es que hacer esto es todo un error, ya que este tipo de artículos están hechos a base de alcoholes y químicos que resecan la piel y aceleran su proceso de envejecimiento.

Además, algunas contienen repelentes que podrían generar irritaciones y enrojecimientos en la zona de aplicación.

2. Mantecas vegetales
Con este tipo de productos hay algunas excepciones. Por ejemplo, la manteca de cacao y de karité resulta beneficiosa para hidratar y estimular la reparación de los tejidos.

Sin embargo, las que son de otras fuentes vegetales pueden generar granitos y puntos negros al alterar los aceites naturales de la piel y obstruir los poros.

Las personas con problemas de grasa en la piel deben evitar toda clase de mantecas o productos que contengan aceites.
3. Vinagre
Por ninguna razón se debe cometer el error de aplicar vinagre de forma directa sobre la piel. Aunque este ingrediente puede ser uno de los componentes de un tónico natural, su uso en su estado puro puede resultar perjudicial.

Todo esto se debe a la concentración de ácidos que contiene, los cuales producen sequedad y en ocasiones irritaciones. Si se padece de piel seca, es mejor evitar las mascarillas o lociones que lo contengan.
4. Desodorantes
Muchas personas consideran que si el desodorante puede evitar la transpiración en las axilas, también puede funcionar aplicándolo en el rostro.En este sentido muchas lo usan para evitar la sudoración y lograr mayor durabilidad de su maquillaje. Sin embargo, lo que en realidad ocurre es que se taponan los poros,las células dejan de oxigenarse y hay una mayor acumulación de toxinas.

Todo esto se traduce en acné, puntos negros y, a largo plazo, envejecimiento prematuro.
5. Esmaltes de uñas
Muchos contienen compuestos saludables para fortalecer las uñas, pero eso no indica que puedan ser utilizados sobre la piel.

Algunos tutoriales de maquillaje para carnavales o disfraces aconsejan usar este producto para lograr un acabado distinto, pero el problema es que contienen químicos agresivos que resecan la piel.

Siempre se deben elegir pinturas diseñadas para aplicar sobre la piel, elaboradas con ingredientes suaves y no tóxicos.
6. Vitamina E pura
Muchos tratamientos y mascarillas caseras incluyen vitamina E como compuesto activo para nutrir la piel y reducir aquellas imperfecciones que afectan a nivel estético.

El error que no se debe cometer es usarla sin mezclar con otros ingredientes, ya queen algunos tipos de pieles puede generar obstrucción en los poros y acné.

Los que tienen piel grasa deben evitar por completo este ingrediente para no empeorar su problema.
7. Pasta de dientes
El uso de pasta de dientes para combatir los brotes de acné es quizá uno de los trucos más populares en la red.

Si bien es cierto que puede resecar los granos y puntos negros en muy poco tiempo, el problema es que sus compuestos químicos pueden alterar el pH natural del rostro causando sequedad e incluso marcas.
8. Alcohol
Este elemento está presente en la mayoría de los botiquines por ser ideal para desinfectar heridas leves. Sin embargo, algunos lo usan de forma directa sobre la piel para refrescar o calmar las picaduras causados por los insectos.

¡Error! Aunque la sensación fría que genera es placentera, su aplicación puede originar irritaciones, sequedad y otras alteraciones antiestéticas.

Todos estos productos deben ser usados en cosas diferentes al cuidado de la piel. Si alguna vez los has aplicado, trata de buscar otras alternativas para no correr riesgos.

http://mejorconsalud.com/8-productos-de-uso-cotidiano-que-no-debes-aplicar-en-tu-piel/


El calor ha llegado fuerte y es importante saber exactamente cómo tratar nuestra piel durante estos meses de altas temperaturas, para lucirla saludable y hermosa.

Proteger la piel de los efectos del sol y su hidratación son dos de los factores más importantes a tener en cuenta este verano. El exceso del sol no solo hace que nuestra piel se queme y enrojezca, sino que también acelera el proceso de envejecimiento y puede provocar manchas en la piel o algo más grave como enfermedades. Por ello, es importante que elijas el protector solar adecuado tanto facial como corporal y que hagas hincapié en las zonas más delicadas del cuerpo como, escote, manos, cuello y orejas. Ten en cuenta que las horas en las que el sol es más intenso y dañino son dede las 10 hasta las 16 horas, por lo que se recomienda aumentar la protección durante este intervalo de tiempo.

Por otro lado, es importante que bebamos más líquidos de lo normal, principalmente agua, pero también zumos de frutas, batidos, etc.
El calor, la sequedad ambiental, el sol, el cloro de la piscina… también pasan factura a nuestra piel. Lahidratación es importante para todo tipo de pieles. Escoge una crema facial y corporal que se adapte a tus gustos y aplícalo varias veces al día. Esto aporta a tu piel humedad y elasticidad y la protege de factores externos que la puedan agredir.

Nosotros te proponemos una crema facial y loción corporal a base de extracto de Uva.

¿Por que te la recomendamos?

Tanto la crema facial como la loción otorgan a la piel una rápida hidratación y elasticidad duradera, mientras que la protege del paso del tiempo neutralizando la acción de los radicales libres.
Contiene polifenoles y bifenoles, entre ellos el Tirosol, antioxidante capaz de reforzar el sistema de defensa de la célula evitando así el stress oxidativo y protegiendo a la piel del envejecimiento prematuro.
Por lo general, las cremas y/o lociones con estas caracteristicas suelen ser mas espesas y la piel tiende a quedar pegajosa. Sin embargo, con ambas dos, sentirás en tu piel un efecto suave, ligero y de frescor.

No contienen parabenes ni colorantes.


La importancia de proteger nuestra piel del sol y dispensarle una hidratación mayor ante las altas temperaturas veraniegas. Para aquellas personas que viven en zonas de interior y que no pueden ir a la playa, una de las formas más placenteras y saludables de refrescarnos es darnos un chapuzón en la piscina.

Nadar es además un excelente ejercicio físico para mantenerse en forma, aliviar tensiones musculares, mejorar la circulación de la sangre, etc. Desde luego, en la época del año en la que más se disfruta es en verano. Sin embargo, no todo son ventajas. Si acudimos de forma asidua a la piscina nuestra epidermis puede resentirse, volverse áspera, hipersensible o, incluso, si no somos cuidadosas, contraer algún tipo de infección. Este artículo explica cómo debes cuidar tu piel si eres nadadora o acudes con frecuencia a la piscina. Presta atención a estos consejos y disfruta sin problemas de tus baños.

1) Piel seca

El cloro que se utiliza para desinfectar el agua de las piscinas, reseca la epidermis en exceso, privándola de parte de sus aceites naturales. Esta condición puede agravarse por la acción de otros agentes externos como el sol (si la piscina es al aire libre).
Las pieles sensibles suelen ser las más afectadas. Algunos de los síntomas más frecuentes que se producen por el contacto contínuo con el cloro son picores, sensación de sequedad y tirantez en nuestro cutis o descamación (xerosis del nadador).
Pasar largos períodos en el agua y después tomar duchas calientes empeora la situación ya que se evapora parte de la humedad natural de la piel, deshidratándose. La solución pasa por asegurarnos que nuestra epidermis recibirá humectación adicional. Puedes utilizar para ello cremaslociones o aceites corporales después del baño (Loción Corporal Argán Saluvital, Spray Mousse Caléndula Saluvital, Loción Corporal Extracto de Uva Saluvital…) Ten en cuenta tu tipo de piel para elegir el producto más adecuado. Si es grasa o con tendencia al acné, te recomendamos usar cosméticos de base no-oleosa para no obstruir los poros. Si tienes un problema dermatológico serio como dermatitis u erupciones, debes consultar tu caso con un médico especialista y dejar de nadar durante algún tiempo ya que algunas afecciones de la piel pueden agravarse en la piscina.
Sigue la siguiente rutina y disfruta de tus chapuzones veraniegos sin renunciar a la suavidad de tu piel:
* Ducha previa: antes de entrar a la piscina es imprescindible ducharse para retirar la suciedad y el sudor corporal que podrían mezclarse con el agua. En todas las piscinas públicas encontrarás duchas destinadas a este fin.

* Protección solar durante el baño: si la piscina es al aire libre, debes extremar la protección solar con un bronceador resistente al agua. El agua refleja parte de los rayos del sol triplicando su alcance. Gracias a este sencillo gesto prevendrás la aparición de manchas solares, quemaduras o melanomas.
* Retirar el cloro: la mejor forma de hacerlo es tomando una ducha de agua tibia después de nuestras inmersiones (el agua fría no elimina el cloro y los baños prolongados con agua caliente pueden deshidratarla en exceso). Utiliza un gel nutritivo de fórmula líquida o cremosa, especial para pieles secas.
Una vez a la semana es recomendable también que realices una exfoliación con guante de crin o un gel de baño de textura granulada. De este modo, eliminaremos las células muertas y cualquier residuo de cloro que pudiese quedar adherido a la piel. Con todo, conviene no abusar de las exfoliaciones ya que sensibilizan la piel dejándola más desprotegida contra el sol.
* Hidratar: una vez que termines de ducharte, seca tu piel a conciencia y extiende un producto hidratante según tu tipo de piel sobre rostro y cuerpo. Puedes usar fórmulas en leche o crema aunque te recomendamos elegir un producto de consistencia untosa para el cuerpo y una crema hidratante para el cuidado facial, ligera y con pantalla solar en tu cutis. Esta es, sin duda, la mejor forma de evitar que nuestra piel se reseque o se agrieta por la acción corrosiva del cloro.

2) Hongos, tiñas e infecciones

Uno de los problemas dermatológicos más comunes que pueden darse al acudir a la piscina es el contagio por hongos.
Por lo general, las infecciones micóticas o fúngicas más frecuentes se dan en los pies. La onicomisosis es un tipo de infección muy habitual en las zonas de baño húmedas que, si no han sido debidamente desinfectadas o si no tomamos medidas, pueden causar la proliferación de gérmenes en la uña del pie. Lo más efectivo es prevenirlas extremando las medidas de higiene personal con el uso de chancletas, evitando el intercambio de toallas y usando productos naturales para evitarlo y/o prevenirlo (Champú & Gel de Árbol de Té Saluvital, Aceite de Árbol de Té Saluvital).
Si los dermatofitos son los microorganismos que suelen contagiarse a la piel, las uñas y el cuero cabelludo, otras partes del cuerpo también pueden verse afectadas por el contacto con otro tipo de hongos: las levaduras. Atacan principalmente a las mucosas como la boca o la zona vulvo-vaginal. La Candida albicans, por ejemplo, provoca aftas bucales o llagas blancas en la boca. Algunas veces pueden proliferarse también en nuestras partes íntimas causando secrecciones anormales y dolor a la hora de orinar.
La tiña del cuerpo o herpes circinado se produce por contagio de animales como perros, gatos o roedores, y puede proliferarse en las aguas de la piscina si ésta no cumple con las medidas higiénico-sanitarias que se requieren. Suele manifestarse como una eczema de color rosáceo, con picor o descamación. Una vez más, para prevenirla se aconseja ducharse siempre antes y después de salir de la piscina y evitar el intercambio de toallas o bañadores.
Si sospechas que sufres cualquier tipo de infección, debes consultarlo cuanto antes con tu médico y dejar la natación por un tiempo. Los tratamientos más comunes son los llamados azólicos que se administran una vez al día sobre la zona afectada, aunque si la infección es interna pueden preescribirse también medicamentos por vía oral, dependiendo del diagnóstico de tu especialista.
http://www.somosbellas.com/2012/05/29/cuida-tu-piel-si-vas-la-piscina/


Cambios en los hábitos alimenticios a los 30, 40, 50 y 60

Nuestros hábitos alimenticios cambian según vamos cumpliendo años, ya que se van adaptando a las necesidades de cada edad. Debemos ser conscientes de ellos para no ganar o perder peso en exceso.
En cada etapa de la vida, nuestro organismo pasa por una serie de alteraciones y tenemos que saber lidiar con cada una de ellas. Una de las alteraciones más conocidas son los hábitos alimenticios que comienzan a aparecer o cambiar. Estos son el resultado de una compleja combinación de hormonas, privación del sueño, estrés o algún cambio en tus costumbres diarias.
Estas acciones no son nada fáciles de evitar; sin embargo, te mostramos a continuación algunos cambios en tu apetito que se presentan década tras década. Ya verás que no eres la única que experimenta estos ajustes y que la mayoría de las veces son situaciones muy normales.Hábitos alimenticios a los 30 años

Cumplir 30 años no es un evento que pase desapercibido.
Cuando se entra en esta década hay dos casos: puedes sufrir un anhelo salvaje de comer todo lo que se te ponga enfrente o, en su defecto, no tener deseos de ingerir nada en absoluto.
La hormona de la ansiedad, el cortisol, puede influir para que te inclines a cualquiera de las dos opciones. Lo que sucede es que debido al aumento o disminución hormonal al final de tu ciclo menstrual cambia tu apetito.

Alrededor de los 35 años se suele dar un cambio en tu peso impresionante.
La pérdida de vitaminas y nutrientes pueden provocar ansiedad por comer chocolates, caramelos, alimentos dulces y salados. Si no tienes cuidado y controlas este antojo puedes ganar mucho peso y enfrentarte a una deficiencia de magnesio y calcio.
Es en este período también cuando muchas mujeres deciden concebir y, para satisfacer sus ansias de la edad, comen doble.
Realmente no es necesario este sustento adicional para el beneficio del bebé. Que tu embarazo no sea excusa para comer más, lo importante en este caso es comer saludable con alimentos ricos en calcio, hierro y vitaminas.

Tu cuerpo por sí solo se encargará de mantener fuerte a tu bebé.

A los 40 años

Cuando se llega a los 40 años se experimentan muchos cambios, no solo psicológicos, sino también físicos. Debes ser consciente de que no es lógico esperar tener el mismo peso que a los 20 años.
Tienes que aceptar que, por muchas dietas que hagas, lo necesario es comer más verduras, hortalizas y frutas, tomar leche y, por muy llamativa que nos resulte, dejar de consumir la comida chatarra.
En esta década somos más propensas a los problemas de digestión y nuestro apetito aumenta considerablemente.
La resistencia a la insulina puede desarrollarse también en esa época. Cuando tu cuerpo no segrega suficiente insulina, el azúcar puede aumentar en tu sangre en lugar de almacenarse en las células.
Cuando las células no reciben el nivel de azúcar que les corresponde, gastan la energía de tu cuerpo, que trae como consecuencia el cambio en tus hábitos alimenticios, especialmente el de consumir carbohidratos.

A los 50 años
Algunas mujeres se hunden en sus niveles de estrógenos debido a la menopausia, que llega entre los 50 y 51 años aproximadamente. Esto da origen a la ansiedad por consumir más carbohidratos y azúcar como si fueras resistente a la insulina.

Por este motivo no es raro que muchas mujeres lleguen a esta edad y comiencen a subir de peso sin control. Sin embargo, esto no es del todo negativo, ya que se convierte en una especie de instrumento de protección o un mecanismo de defensa natural ante la fragilidad en los huesos y músculos.
Es decir, la grasa puede protegerte de caídas o golpes que serían realmente perjudiciales en esta edad. Nosotros te recomendamos que elijas el camino más sano: dieta balanceada y aumento de alimentos ricos en calcio. Aunque la grasa puede proteger tus huesos también afecta tu salud.

A los 60 años

A pesar de los que puedas haber escuchado, tu estómago no se encoge con la edad, aunque puede haber cambios en la elasticidad de tu intestino que suceden junto al envejecimiento. Esto sucede porque tu aparato digestivo, por error, le dice al cerebro que ya comiste suficiente, cuando en realidad no es así. Debido a esto, notarás cambios en tus hábitos alimenticios que te harán comer menos que antes.
En el caso de que estés en esta edad, cuidar de tu peso es fundamental. Si tienes exceso de kilos, tienes mayor riesgo de caídas, estancias en el hospital e incluso la muerte. Si estás por debajo de tu peso o bajas de peso rápidamente puede ser señal de alguna dolencia patológica. Vigila que los cambios de los hábitos alimenticios no sean excesivos.
Es importante comprender los efectos de la edad en el tracto gastrointestinal, pues estos cambios pueden afectar la necesidad nutricional a medida que avanza el tiempo. El cuerpo del ser humano tiende a volverse más propenso a desarrollar grasa abdominal conforme cumple más edad. Se comienza a perder capacidad aeróbica así como cardiovascular.

Después de los 35 años la persona con vida sedentaria y con alimentación poco nutritiva empieza a debilitarse. Por ello, es fundamental que seas consciente de los hábitos alimenticios que se liberan con la edad, para que puedas tomar la precauciones pertinentes.

http://mejorconsalud.com/cambios-los-habitos-alimenticios-los-30-40-50-60/